En julio de 2006 llegamos a la Sierra Tarahumara para vivir en la base misionera de Samachique, invitados por el coordinador nacional de etnias. El propósito fue ser parte de un nuevo proyecto de escuelas de misionología (CEMAD). Fuimos parte de la primera directiva durante 10 años, hasta el 2015, sirviendo como administradores de la base misionera y apoyando también en los proyectos misioneros de la Misión Tarahumara: construcción, evangelismo y plantación de nuevas iglesias.
Servimos como pastores interinos por un año y medio en Los Napuchis y posteriormente en la misión de Rejogochi, junto al pastor autóctono Alfredo Olguín. Durante ese tiempo, el Señor nos permitió ser parte de la construcción de un templo, y la misión se convirtió en una de las iglesias que hasta hoy sigue adelante.
Desde la base misionera predicamos a lo largo y ancho de la Sierra Tarahumara de Chihuahua. A partir de 2010 comenzamos a servir en la comunidad de Huisuchi, en las barrancas de la Sierra Tarahumara, donde permanecimos por 11 años. Allí el Señor nos permitió predicar en toda esa área, incluso en lugares de las profundas barrancas donde nunca antes se había predicado el bendito evangelio.
También apoyamos a las familias, considerando que esa zona es una de las más pobres de la sierra. A través de un comedor para estudiantes, entrega de despensas, ropa y útiles escolares, buscamos impulsar a los jóvenes a continuar sus estudios. Además, servimos como transporte para las personas que necesitaban salir a la ciudad a trabajar o estudiar, y también como ambulancia para los enfermos, brindando atención básica de primeros auxilios.
En ese lugar no había agua potable ni luz eléctrica. Sin embargo, podemos decir que el Señor nos permitió ver Su gloria de muchas maneras. Actualmente hay un predicador autóctono, y la generación de niños que creció en la iglesia, en un porcentaje muy alto, rompió con los patrones tradicionales de sus antepasados. Muchos no se casaron a los 15 o 16 años, sino que continuaron con sus estudios universitarios. Es una generación diferente, en su mayoría cristiana. Prácticamente se terminó la siembra de marihuana en esa comunidad.
En la Iglesia Elohim de Huisuchi pudimos ser parte, junto con un grupo de hermanas de la congregación, en la traducción de los evangelios a la lengua tarahumara. Actualmente vivimos en una pequeña ciudad de la Sierra Tarahumara llamada Creel. La población es mixta, entre mestizos y tarahumaras, con aproximadamente diez mil habitantes, y está rodeada de pequeñas comunidades indígenas. Allí realizamos diferentes ministerios:1. Somos pastores de la Iglesia Antioquía de Creel.2. Tenemos tres comunidades donde estamos plantando nuevas iglesias: Machogueachi, Picacho de Basigoravo y Gasisuchi.3. Servimos a los niños de la casa hogar Aljaba, quienes también son parte de nuestra congregación.4. Contamos con un departamento habilitado como albergue para estudiantes de comunidades lejanas, donde los apoyamos con lo necesario para sus estudios (actualmente tenemos dos estudiantes).5. Apoyamos a más de 150 estudiantes de las comunidades y de Creel con útiles escolares en cada ciclo escolar.6. Entregamos despensas mensualmente a familias en necesidad, especialmente a viudas y adultos mayores.7. Cada invierno entregamos chamarras y cobijas, considerando las bajas temperaturas de la Sierra de Chihuahua, que pueden llegar hasta los 10 grados bajo cero.8. Realizamos eventos especiales para niños y familias en plazas públicas con fines evangelísticos (EBDV, celebración del Día del Niño y Navidad), donde entregamos dulces, pastel y regalos para los niños.9. Organizamos brigadas de salud, dentales y consultas médicas.En general, este es el ministerio que el Señor nos ha entregado, y nos sentimos honrados por la oportunidad de ser parte de lo que Él está haciendo.
A lo largo de estos años hemos experimentado grandes milagros de sanidad, provisión y poder. Solo podemos decir que Su gracia y Su misericordia han sido derramadas abundantemente sobre nuestras vidas y nuestra familia. Actualmente nuestros hijos, que siempre han servido junto a nosotros en el ministerio, ya están fuera de la sierra:1. Juan Carlos está casado y se está preparando para cumplir la misión que el Señor le ha entregado en el país de Chad, en África Central, donde espera llegar por primera vez en 2026, con la ayuda de Dios.2. David está casado y vive en la ciudad de Tijuana junto con su esposa Ciera y su pequeño hijo David Octavio, sirviendo en su iglesia local.3. Bruno vive en Ciudad Juárez, donde sirve como pastor de jóvenes en la iglesia Gracia y Verdad. Además, es coordinador juvenil del distrito y maestro en un instituto bíblico.4. Eunice permanece con nosotros, sirviendo activamente en el ministerio y trabajando con niños y jóvenes de la iglesia y de las comunidades. Actualmente está terminando sus estudios universitarios en educación especial.5. Claudia es una mujer que ama profundamente al Señor y, sin duda, es un pilar para nuestra familia y para el ministerio en todas las áreas de servicio.
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